No sé ni por dónde empezar...todo nos encantó. Llegamos al aeropuerto, salimos y al cruzar la calle está el hotel; al entrar Don Daniel fue muy amable al recibirnos y nos asignaron una habitación al instante. La habitación con una cama extragrande y super cómoda, contaba con frigobar, horno de microondas y demás electrodomésticos. El baño con agua caliente. Al día siguiente nuestro desayuno estaba listo al despertar ya que se nos pregunto la noche anterior si deseábamos algo y a qué hora... ¡Riquísimo! Muy buenas porciones. Cabe mencionar que el lugar es muy tranquilo, no hay vecinos ruidosos, el único ruido que se escucha es el de la naturaleza y por la tarde algunos aviones, de esos ruidos que a todos los viajeros nos gusta escuchar. Hay diferentes agencias de automóviles a los alrededores, por lo que si llegan tarde les recomiendo rentar el auto al día siguiente para darle la vuelta a la isla y así evitar un día más de renta. Dan, el dueño, un hombre muy amable y servicial. Eduardo, muy amable. Bigotes, Freddy y Chocolate, son los guardianes del lugar y amigables con los huéspedes. Este hotel nos hizo sentir como en casa y nos llevamos a un buen amigo, Daniel. Esperamos volver pronto, lo más pronto posible. Recomiendo 100/10.
No sé ni por dónde empezar...todo nos encantó. Llegamos al aeropuerto, salimos y al cruzar la calle está el hotel; al entrar Don Daniel fue muy amable al recibirnos y nos asignaron una habitación al instante. La habitación con una cama extragrande y super cómoda, contaba con frigobar, horno de microondas y demás electrodomésticos. El baño con agua caliente. Al día siguiente nuestro desayuno estaba listo al despertar ya que se nos pregunto la noche anterior si deseábamos algo y a qué hora... ¡Riquísimo! Muy buenas porciones. Cabe mencionar que el lugar es muy tranquilo, no hay vecinos ruidosos, el único ruido que se escucha es el de la naturaleza y por la tarde algunos aviones, de esos ruidos que a todos los viajeros nos gusta escuchar. Hay diferentes agencias de automóviles a los alrededores, por lo que si llegan tarde les recomiendo rentar el auto al día siguiente para darle la vuelta a la isla y así evitar un día más de renta. Dan, el dueño, un hombre muy amable y servicial. Eduardo, muy amable. Bigotes, Freddy y Chocolate, son los guardianes del lugar y amigables con los huéspedes. Este hotel nos hizo sentir como en casa y nos llevamos a un buen amigo, Daniel. Esperamos volver pronto, lo más pronto posible. Recomiendo 100/10.