Alojarse en el Campanile Saintes ha sido como vivir una película de terror. Reservamos 2 habitaciones, una triple y una doble para pasar una noche de paso viajando en coche. Las habitaciones no tienen nada q ver con las fotos que publican en la página. Estaban las paredes llenas de humedades, las sábanas sucias, la calefacción no funcionaba y estábamos a -2°C fuera, una de las habitaciones tenía una estufita con la pata rota y la otra ni eso. Tuvimos que dejar la habitación de la cama de matrimonio para 3 personas, porque en la habitación triple no cabían las 3 camas. Solo había 2 toallas de baño en cada habitación ( 2 toallas para 3 personas en el caso de la triple), no había ni toalla de manos. Olor a tabaco en la habitación nada más entrar, manchas de cenizas de tabaco. No había apenas enchufes, tuvimos q cargar un móvil en el baño y otro en el enchufe de la tele. Manchas sospechosas en las paredes del baño con gotelé, y de laa losetas de la ducha mejor ni hablar, su color hizo que no fueramoa capaces ni de atrevernos a ducharnos por miedo a coger una infección. Los de la habitación sin estufa tuvieron que dormir con los chaquetones puestos ( bueno, apenas durmieron) Cuando se lo dijimos a la recepcionista por la mañana no parecía muy extrañada y nos pidió que le notificaramos la queja por correo al director del hotel. En resumen, UNA NOCHE DE PESADILLA
Alojarse en el Campanile Saintes ha sido como vivir una película de terror. Reservamos 2 habitaciones, una triple y una doble para pasar una noche de paso viajando en coche. Las habitaciones no tienen nada q ver con las fotos que publican en la página. Estaban las paredes llenas de humedades, las sábanas sucias, la calefacción no funcionaba y estábamos a -2°C fuera, una de las habitaciones tenía una estufita con la pata rota y la otra ni eso. Tuvimos que dejar la habitación de la cama de matrimonio para 3 personas, porque en la habitación triple no cabían las 3 camas. Solo había 2 toallas de baño en cada habitación ( 2 toallas para 3 personas en el caso de la triple), no había ni toalla de manos. Olor a tabaco en la habitación nada más entrar, manchas de cenizas de tabaco. No había apenas enchufes, tuvimos q cargar un móvil en el baño y otro en el enchufe de la tele. Manchas sospechosas en las paredes del baño con gotelé, y de laa losetas de la ducha mejor ni hablar, su color hizo que no fueramoa capaces ni de atrevernos a ducharnos por miedo a coger una infección. Los de la habitación sin estufa tuvieron que dormir con los chaquetones puestos ( bueno, apenas durmieron) Cuando se lo dijimos a la recepcionista por la mañana no parecía muy extrañada y nos pidió que le notificaramos la queja por correo al director del hotel. En resumen, UNA NOCHE DE PESADILLA