Esta casa de piedra del siglo XVIII os invita a desconectar en un entorno natural privilegiado. A 648 metros de altitud, rodeada de bosques y con vistas a dos valles, ofrece un refugio exclusivo a menos de una hora de Barcelona, Sitges y el Pirineo.
Cada una de las 7 habitaciones con baño privado tiene su propia personalidad. La decoración ecléctica combina estilos diversos con elegancia, creando espacios únicos llenos de detalles cuidados. Encontraréis un amplio salón comedor, biblioteca con billar, dos pianos y zonas comunes diseñadas para vuestro confort.
La terraza ajardinada y la zona de piscina os permiten disfrutar del aire puro de montaña. Las vistas se extienden sobre los bosques circundantes y las zonas de cultivo, ofreciendo un paisaje cambiante según la estación del año.
Desde aquí podéis explorar rutas de senderismo que atraviesan los bosques de la zona. El acceso por camino de tierra en buen estado os garantiza tranquilidad absoluta, mientras permanecéis conectados con pueblos cercanos a 20 minutos.