La casa de Dreyer se construyó en 1921 y nos transporta a una época en la que se construía con modales y se utilizaban materiales sólidos. La casa está situada en el extremo más septentrional de Dinamarca y ha sido declarada digna de conservación. No es de extrañar, porque ha pertenecido a la misma familia durante tres generaciones. Los detalles originales y la historia se han conservado de la mejor manera.
Todas las habitaciones de la casa tienen vistas al mar y a la ciudad. Hay una preciosa cocina, un bonito comedor, y desde el salón se accede a una bonita terraza en el entorno más espléndido. La casa es un edificio muy contemporáneo en un lugar distintivo, bien proporcionado y con detalles originales bien conservados. No encontrará otra casa de vacaciones como ésta.