Imagine un lugar donde el interior y el exterior se funden en uno. Imagine una casa de vacaciones donde el jardín esté al sol, donde se tome el café de la mañana en las tumbonas y disfrute de la cena en la terraza. Esta acogedora casa del norte de Zelanda es precisamente ese lugar.
La casa es luminosa y acogedora, con una decoración cálida, informal y ecléctica que facilita que toda la familia se sienta como en casa. Una acogedora estufa de leña está lista para los días más fríos y si te apetece más reunirte dentro para jugar, cocinar y relajarte.
El jardín privado es un verdadero santuario donde tomar el sol. Y si llueve, siempre puedes retirarte a la terraza cubierta. Además, la casa está situada en una calle apta para niños, lo que la convierte en una opción ideal para familias.
La zona ofrece un poco de todo: desde excursiones a la ciudad costera de Tisvildeleje, Tibirke Bakker y Gilleleje hasta visitas al Museo Tegners y al museo de arte Munkerup Hus. Y, por supuesto, la playa privada, a sólo 300 metros de la casa.