Imagina despertar rodeado de naturaleza, con el sonido del canto de los pájaros y la brisa fresca del Cantábrico. Esta acogedora casa en Torre, Ribadesella, no es solo un alojamiento, es un lugar lleno de historia y encanto. Antiguamente fue una cuadra, testigo del paso del tiempo en este rincón asturiano. A mediados de los años 90, una familia de Oviedo se enamoró de su esencia y decidió restaurarla con mimo, conservando su carácter original y transformándola en el acogedor hogar que hoy puedes disfrutar.
Con capacidad para 9 personas, la casa es ideal para familias que buscan desconectar en un entorno tranquilo. Dispone de una amplia piscina privada, perfecta para refrescarse en los días de verano, y una barbacoa fija donde compartir comidas al aire libre. Su entorno, rodeado de un sólido muro de piedra, garantiza privacidad y seguridad, creando un espacio donde el tiempo parece detenerse.