Vuestra estancia transcurre en una masía del siglo XV entre las colinas de Tiana, donde el mar Mediterráneo se dibuja a lo lejos y Barcelona descansa en el horizonte. La rehabilitación ha respetado el alma del edificio, integrando materiales naturales y una estética que dialoga con el paisaje circundante.
Los interiores combinan elementos antiguos con piezas contemporáneas, creando espacios luminosos y equilibrados. La luz natural recorre las estancias durante todo el día, conectando el interior con el exterior y favoreciendo un ritmo pausado y consciente.
El jardín y la piscina se funden con el entorno mediterráneo sin artificios. Son lugares para detenerse, leer o contemplar cómo cambia la luz mientras los huertos y el bosque rodean la finca como parte viva del día a día.
La propiedad forma parte de la Serralada de Marina, un parque natural que comienza a pocos pasos. Podéis explorar senderos entre el bosque mediterráneo, descubrir los huertos trabajados a diario o participar en experiencias de enoturismo y gastronomía que conectan con el territorio.