Es un casa super bonita con la decoración de muy buen gusto. Está en lo alto y te ponen el desayuno en la terraza, con una vista preciosa. Maribel, Goyo y sus hijas, son encantadores, nos dieron muy buenas recomendaciones de ir por la zona y te hacen sentir como en casa. No sirven comidas ni cenas, hay un pueblo a 2 km con restaurante, o si quieres puedes llevar comida de fuera y comerlo ahí. Sin duda, muy recomendable
Es un casa super bonita con la decoración de muy buen gusto. Está en lo alto y te ponen el desayuno en la terraza, con una vista preciosa. Maribel, Goyo y sus hijas, son encantadores, nos dieron muy buenas recomendaciones de ir por la zona y te hacen sentir como en casa. No sirven comidas ni cenas, hay un pueblo a 2 km con restaurante, o si quieres puedes llevar comida de fuera y comerlo ahí. Sin duda, muy recomendable